Todos sabemos que los niños hacen berrinches, son desobedientes, dicen mentiras, pegan, roban, etc., en algún momento de sus vidas y es normal. Es necesario que como adultos y modelo a seguir dediquemos un tiempo para reflexionar y definir lo que quereremos para ellos, los criemos con amor y límites, con ternura y consecuencias, para que sean niños seguros de sí mismos, con un sentido de control sobre sus vidas y les permitirá asumir la responsabilidad sobre sus decisiones y no depositarlas en otros, facilitando la convivencia, la relación y enriquecimiento mutuo en su proceso de maduración y felicidad. Las normas son los criterios de comportamientos que van a permitir organizar alguna actividad, dentro de una familia, un grupo o sociedad. Las reglas son una garantía de que todos conocen que se pretende, la tarea y sus acciones. El poner un límite al niño es establecer una línea demarcatoria que indica “aquí comienza mi propiedad”. Define donde comenzamos y donde acabamos.
Para lograrlo se sugiere las siguientes acciones:
La negociación. En un inicio las normas tienen que obedecerse por que sus padres les recompensan de uno u otro modo cuando actúan de acuerdo a la norma (principio de autoridad, control) y después estas se escogerán considerando posibilidades y circunstancias, incorporando aquellos hábitos fijados por sus padres necesarios para la convivencia (autocontrol)
La elección de las consecuencias. Explicar con claridad que hay que hacer y hasta donde pueden llegar (normas y limites) animados a ponerlas en práctica a través de la repetición para su perfeccionamiento, teniendo un motivo que les dé sentido y reflexionar sobre las consecuencias que traería en no hacerlo, esto le ayudara a controlarse mejor.
Tomar decisiones en conjunto y repartirse de manera justa las tareas del hogar, respetando y trato igual a cada uno de sus integrantes. El comenzar por orden de importancia permite asimilar los cambios poco a poco y estos serán duraderos.
Reconocimiento y correcciones. Explicar las normas y la forma de cumplirlas elogiando, animando, agradeciendo o haciéndole notar su buen comportamiento reconociendo su esfuerzo, valorar con justicia sus capacidades, esto realza su valor y al corregir hacerle notar su mal comportamiento, ayudando a cambiar sin alterarse, ignorarle o reprimirle, respetando su personalidad y sentimientos.
Expresar directamente el amor. Transmitir que son bienvenidos, amados y que estamos incondicionalmente mediante el lenguaje y actitudes frente de ellos y en público.
Ser congruente en lo que decimos verbalmente y expresamos con el cuerpo, cuidando que las reglas sean claras, breves, concretas y directas hacerlas frente a ellos una por una para su entendimiento, evitando su incumplimiento por que esto perjudica nuestra imagen, al no coincidir lo que se dice con lo que se hace, provocando malos entendidos y creando conflictos.
Escuchar y entender. Los niños siempre dicen lo que sienten en un 90% es necesario ver su cara, percibir su interés, centrarnos en su contenido y sentimientos, evitar el protagonizar el discurso dándoles ideas o consejos, esto desalienta, decepciona y frustra. Todo tiene su tiempo.
Comprender y resolver conflictos implica reconocer el hecho, comprender como afecta a los implicados y lo que harán para mejorar. Enseñarles que primero son las obligaciones y después las diversiones. Responsabilizarse encontrando satisfacción al hacer las cosas sin esperar una recompensa. Cuando entre hermanos o compañeros surge un conflicto físico es pertinente dar tiempo para que busquen soluciones, si aumenta la tensión separar, el tiempo enfriara el enfrentamiento y resolver mediando la situación.
Dar las órdenes en sentido positivo para el niño es difícil escoger prefiere seguir haciendo lo que le dijeran que no hiciera, darle señales de aviso y no de amenaza, evitando decirla en forma negativa.
Evitar el maltrato físico, verbal o psicológico. Ante una conducta inadecuada deben centrarse en el hecho ocurrido, los sentimientos o daño producido, lo que debe hacerse o se espera que cambie sin necesidad de valorar al niño someterlo a tensiones innecesarias (acusarlo, quejarse o agredirlo)
REFERENCIAS
SEP. Programa Educativo de Prevención Escolar. La autoridad y la organización del hogar. México: SEP/BBVA Bancomer. 2005.
SEP. Programa Educativo de Prevención Escolar. La comunicación. México: SEP/BBVA Bancomer. 2005.
Para lograrlo se sugiere las siguientes acciones:
La negociación. En un inicio las normas tienen que obedecerse por que sus padres les recompensan de uno u otro modo cuando actúan de acuerdo a la norma (principio de autoridad, control) y después estas se escogerán considerando posibilidades y circunstancias, incorporando aquellos hábitos fijados por sus padres necesarios para la convivencia (autocontrol)
La elección de las consecuencias. Explicar con claridad que hay que hacer y hasta donde pueden llegar (normas y limites) animados a ponerlas en práctica a través de la repetición para su perfeccionamiento, teniendo un motivo que les dé sentido y reflexionar sobre las consecuencias que traería en no hacerlo, esto le ayudara a controlarse mejor.
Tomar decisiones en conjunto y repartirse de manera justa las tareas del hogar, respetando y trato igual a cada uno de sus integrantes. El comenzar por orden de importancia permite asimilar los cambios poco a poco y estos serán duraderos.
Reconocimiento y correcciones. Explicar las normas y la forma de cumplirlas elogiando, animando, agradeciendo o haciéndole notar su buen comportamiento reconociendo su esfuerzo, valorar con justicia sus capacidades, esto realza su valor y al corregir hacerle notar su mal comportamiento, ayudando a cambiar sin alterarse, ignorarle o reprimirle, respetando su personalidad y sentimientos.
Expresar directamente el amor. Transmitir que son bienvenidos, amados y que estamos incondicionalmente mediante el lenguaje y actitudes frente de ellos y en público.
Ser congruente en lo que decimos verbalmente y expresamos con el cuerpo, cuidando que las reglas sean claras, breves, concretas y directas hacerlas frente a ellos una por una para su entendimiento, evitando su incumplimiento por que esto perjudica nuestra imagen, al no coincidir lo que se dice con lo que se hace, provocando malos entendidos y creando conflictos.
Escuchar y entender. Los niños siempre dicen lo que sienten en un 90% es necesario ver su cara, percibir su interés, centrarnos en su contenido y sentimientos, evitar el protagonizar el discurso dándoles ideas o consejos, esto desalienta, decepciona y frustra. Todo tiene su tiempo.
Comprender y resolver conflictos implica reconocer el hecho, comprender como afecta a los implicados y lo que harán para mejorar. Enseñarles que primero son las obligaciones y después las diversiones. Responsabilizarse encontrando satisfacción al hacer las cosas sin esperar una recompensa. Cuando entre hermanos o compañeros surge un conflicto físico es pertinente dar tiempo para que busquen soluciones, si aumenta la tensión separar, el tiempo enfriara el enfrentamiento y resolver mediando la situación.
Dar las órdenes en sentido positivo para el niño es difícil escoger prefiere seguir haciendo lo que le dijeran que no hiciera, darle señales de aviso y no de amenaza, evitando decirla en forma negativa.
Evitar el maltrato físico, verbal o psicológico. Ante una conducta inadecuada deben centrarse en el hecho ocurrido, los sentimientos o daño producido, lo que debe hacerse o se espera que cambie sin necesidad de valorar al niño someterlo a tensiones innecesarias (acusarlo, quejarse o agredirlo)
REFERENCIAS
SEP. Programa Educativo de Prevención Escolar. La autoridad y la organización del hogar. México: SEP/BBVA Bancomer. 2005.
SEP. Programa Educativo de Prevención Escolar. La comunicación. México: SEP/BBVA Bancomer. 2005.

Hola Raquelito campanita este articulo es muy interesante y lo debemos tomar en cuenta como docentes y padres de familia,me gusto mucho lo que elaboraste.
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